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| Celta |
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La raza porcina Celta es una raza autóctona gallega, que entorno a los años cincuenta era típico de los establos en Galicia y que hoy en día se encuentra en vías de extinción, como consecuencia del descenso de la calidad de sus producciones. Son animales rústicos, ágiles, con buena aptitud para la marcha por su fuerte aparato locomotor que le permite recorrer grandes distancias en el pastoreo, como se hacía antiguamente con esta raza en Galicia. Caracteres generalesLa raza Celta agrupa individuos de tipo longilíneo, cabeza grande, carnosa y alargada, frontales anchos y planos, orejas grandes y caídas que cubren los pequeños ojos, dorso y lomos estrechos y arqueados, grupa caída, costillares deprimidos, vientre recogido y extremidades largas. Con una piel gruesa poblada de cerdas y cola larga. El cerdo celta es un animal de sistema óseo y muscular muy desarrollado, sobre todo el tercio anterior. Se diferencian dos ecotipos, de similar morfología, pero color diferente: Variedad Santiaguesa: ubicada desde Santiago de Compostela hacia el sur de Galicia, cuya piel es de color rosado. Variedad Carballina: ubicada en el municipio de Carballo (La Coruña) y alrededores, su piel es de color rosado, pero presenta grandes manchas o lunares de color negro o pizarroso, que en ocasiones llegan a cubrir todo el cuerpo.
Distribución geográficaLas explotaciones de Cerdo Celta se encuentran distribuidas por toda la Comunidad Autónoma gallega.
Características productivas y sistemas de explotaciónLa carne de estos animales es de gran calidad para la elaboración de embutidos y jamones, ya que tiene gran cantidad de grasa; en concreto, gozan de reconocido prestigio las paletas de cerdo Celta. De hecho, como distintivo de calidad, la carne de esta raza se encuentra amparada por la Indicación Geográfica Protegida de "Lacón Gallego". La carne que se obtiene de estos animales es propia de una crianza en régimen extensivo, fundamentalmente en campo abierto, en los bosques de castaños y robles de Galicia, pastoreando la producción de la propia finca y aportes extras de alimentos naturales (maíz, bellota, cebada, patata, etc.). Se caracterizan por ser animales poco precoces, es decir, tardan mucho tiempo en crecer. Con el fin de garantizar con toda seguridad la preservación de los últimos ejemplares de esta raza, se ha formado un núcleo fundador de reproductores de la raza porcina Celta; estos cerdos se están criando en pureza y con un status sanitario óptimo.
Información obtenida del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. |











